miércoles, 4 de agosto de 2010

MI DESTINO: LA MUERTE



Hola, soy un toro a punto de salir a la plaza. Estará toda llena de gente gritando y me voy a asustar un poco. Aparte es redonda, para que no me pueda refugiar en una esquina. No sé como va a acabar la tarde pero no creo que a mí me importe mucho pues ya estaré muerto para entonces. Aquí siempre pierde el mismo. Primero me marearán, luego me picarán, más tarde me clavarán banderillas y al final me matarán. Espero que sea a la primera ya que a otros le clavan la espada varias veces. Y si con eso no basta, nos descabellan y a veces tampoco a la primera. Luego, después de muerto me humillarán cortándome las orejas y a veces también el rabo. Dicen que no sufrimos, que estamos en un estado de excitación donde no hay dolor. Algún día dirán que la sangre que nos cae por todo el cuerpo es pintura roja. Que quereis que os diga: soy de carne y hueso y me duele, pero me duele más aún que me utilicen para su diversión y me hagan perder mi orgullo y dignidad, si es que un toro puede tener esas dos cosas. Bueno, ya oigo las trompetas y tengo que salir. Espero no dañar al torero ya que no quiero ser igual que los seres humanos. Lo único que quiero es morir orgulloso de lo que soy.